
Hoy es un día de gozo; por fin, después de tanto esperar viendo cómo dedicabas tu atención a tantas otras, pasando de largo ante mí como si no existiera, tu mirada se ha detenido un par de segundos, y esta vez me has escogido. No cabía en mí de la emoción, apenas podía contenerme y ante el tacto de tus manos mi piel se quebraba, frágil como el papel, anhelante de ser protagonista en lugar de mera espectadora.
Siempre te observe de lejos
Con extremada cautela
Pues se que tras tu envoltura
Tu alma tranquila y serena
Es del blanco de de las velas
Pero quemas con tu llama
Otras me lo aseguraron
No te dejes engañar
Si le quitas ese manto
Ella te va hacer llorar.
Suavemente me has ido desenvolviendo, como un precioso regalo, hasta quedar desnuda y expuesta, suave y resbaladiza entre tus dedos. Y con mi corazón rebosando de alegría, me he entregado sin dudas a tu voluntad, aunque para ello debiera someterme al cruel filo del cuchillo que sin esfuerzo me atravesaba, mientras las lágrimas anegaban tus ojos e inundaban tu rostro, ese amado rostro a quien miro por última vez, satisfecha de ver al fin cumplido mi mayor deseo, aquel que ha ido creciendo conmigo desde que fui arrancada de la oscuridad de la tierra hasta que tú me encontraste y escogiste entre tantas otras.
Prisionero de tu encanto
Tu aroma me robo el alma
Desoyendo mil consejos
Tu llamada fue mas fuerte
Y al lado de aquella fuente
Lento te fui desnudando
Tu te pusiste a temblar
Yo aprese tus blancas carnes
Comerte toda intente
Pero me hiciste llorar
Al lado de aquella fuente.
Mientras enjuagas tus lágrimas, sólo puedo pedir no decepcionarte, estar a la altura en esta mi única y última oportunidad de satisfacerte, pues conozco muy bien tus exigencias, no en vano has pasado de largo tantas veces, reservándome para una ocasión verdaderamente especial, que por fin ha llegado. La mesa está preparada con sus mejores galas, el brillo de las copas refleja los rayos del sol en un perfecto arcoiris y el aroma del pastel de chocolate aún en el horno impregna el ambiente.
No me quedo mas remedio
Para violar tu pureza
Para penetrar tu cuerpo
Yo saque mi arma secreta
Esa que llevo colgando
Muy cerca de la bragueta
Y se deshizo tu cuerpo
Entre etilicos efluvios
Tu aroma se hizo un cantar
Y yo deje de llorar
Flotamos entre vapores
Mio tu cuerpo y yo tuyo
No hay romance en este mundo
Que se pueda comparar
Tengo que reconocerlo
Nacimos para estar juntos
Aunque me hiciste llorar.
Secas tus lágrimas recomponiendo tu apostura y recoges mis restos despedazados entre tus manos, ofreciéndolos en sacrificio junto a los de mis compañeras en este breve pero intenso tiempo que hemos compartido, y mientras el calor abrasador dora mi carne y libera mis jugos, soy feliz, porque pronto seré parte de lo más grande que ha surgido de tus incontables horas de dedicación y perfeccionamiento: tu incomparable salsa de cebolla al brandy.
Llegaron los invitados
Tíos, sobrinos, cuñadas
Y un señor gordo y bajito
Que no conocía de nada
Todos me felicitaron
Por la simbiosis perfecta
Realizada con tu cuerpo
Y aquella carne mechada.
P.D.Algo de carne sobro
El pastel de chocolate
Y un poco de limonada
Pero de tu fina salsa
De eso no nos sobro nada.
Para dar fe de todo esto
Que puede ser mucho o nada
Medias tintas no nos gustan
En digna colaboración
Publicamos esta entrada.
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