Esclavo soy de tu amor
cautivo de de tu sentencia
las noches largas vacías
retumban como un tambor
en tu infinita presencia.
Prisionero de mi mismo.
Mis ojos ciegos al mar
mis pies rezando el abismo
la boca no quiere hablar
el alma se me desangra
descalza pisa cristales.
Prisionera de mi mismo



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