Era un pobre pianista
sordo por parte de padre
y tuerto porque un "angelito"
que el buen Dios le había asignado
se estaba fumando un peta,
y cuando el era chiquitito
y le pillo una granizada
en un coche sin capota,
menos mal que le pillo
al crío de medio lado
y "solo" se quedo tuerto
con un toquecito idiota.
Y dios para compensarle
de tan tremendo descuido
El, que siempre es tan...humano
la otra noche le pillo
enteritos los cojones
con la tapa del piano.
¿Sera de la marihuana?
¿o...que se me fue la mano?
no se...
pero creo que este verso
ha quedado algo Kafkiano.



2 comentarios:
Qué bueno!! ha sido un puntazo. Ni me imagino las notas que hará sonar el pobre pianista.
joder, que poema tan requetebueno, jajajaja, es buenisimo, puro humor del que me gusta,
abrazos,
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